30.12.14

para MN...

Quiero agradecer enormemente el haber conocido a Marcelo Nusenovich y, mucho más, haberlo tenido como profesor.
Desde el primer día supe que era un tipo raro, diferente, poco común... y, ahora que el año terminó, sé que es de esas personas que realmente valen la pena conocer y recordar.
Siempre empujándonos a preguntarnos "para qué", haciéndonos pensar, buscar, relacionar, imaginar, crear, encontrar, reflexionar y volver a preguntarnos "para qué".
Flexibilizando lo usualmente pre-fijado, haciéndonos ver que él no es uno más y que nosotros también podemos salirnos del montón.
Evaluándonos no por lo que hicimos o no hicimos, sino por lo que somos.
Y me quedo sin palabras para seguir describiéndolo.
No porque no pueda o no sepa, sino porque "una imagen dice más que mil palabras".
Pero, por más que él se vista ridículamente y como creo que la imagen es meramente superficial, elijo cambiar la frase y decir que "un sonido dice más que mil palabras".
Porque el sonido es vibración de ondas.
Y las vibraciones que él transmite son muy buenas ondas.
Por eso, se podrá decir que es vegano, que es budista, que es un flashero, que es hippie, que el hippie es puto, y que la hippia también es puto.
Pero lo que no se puede decir de él es que no es una buena persona sino que es una de las mejores personas que he conocido en mi vida a tal punto que, desde algún lado de mi cerebro, le envidio que sea como es.
Sí, lo envidio.
Pero con envidia sana.
Porque si todo el mundo siguiera su forma de ser, sus ideales, su modo de ver la vida, sé que viviríamos en un mundo mucho mejor.
Ojalá todos tengan el placer de conocerlo como lo hice yo, o mejor.
Y si pueden aprender algo de él, aunque sea lo más mínimo, no tengan ninguna duda de que se convertirán en mejores personas.

A Marcelo Nusenovich, en su cuadragésimo cumpleaños, gracias por enseñarme a saber jugar.

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