ayer, 25 de mayo de 2012, además de celebrarse el bicentésimo segundo aniversario de la Revolución de Mayo en Argentina, fue el cumpleaños de mi primo que vive en zona norte...
sí, ya sé... muy importante para ustedes...
pero acá, lo que importa es lo que leí durante mi viaje de Retiro a Tigre en la columna de Alfredo Casero que escribe en el diario La Razón y que les copio para que disfruten, piensen, reflexionen, saquen conclusiones y vuelvan a pensar...
"Tus ideas no me sirven"
Es increíble, y por eso soy recurrente en esta aseveración, querido subtenauta, que te regalo nuevamente: es increíble cómo, cuando uno boxea bien, y se olvida del nocáut, voltea muñecos.
Como con el tiempo puedo asegurar, después de que muchas veces me hayan dicho que no era la forma de boxear, que no existe una sola manera de hacerlo. Mi gran placer, muchas veces, es demostrarme que estoy equivocado.
Si me preguntaran por qué, es porque ahora, cuando pasa el tiempo, aquellos que me dijeron que estaba equivocado, de un día para otro, sin darse cuenta, empiezan a recitar su Biblia. Eso que les parecía tan descabellado y que no servía, hoy, no solamente les sirve, sino que también lo hacen propio. Y vuelvo a hacer hincapié en los malos jefes, en la gente que se apropia de las ideas ajenas. Y que no todas las veces escuchan tu idea, y no les gusta, porque no quieren escuchar otras ideas, o en algunos casos porque tienen el alma chiquita.
La gente que tiene el alma chiquita lo único que hace es hacer pensar, hacer prevalecer su idea, que no pesa ni más ni menos que la tuya.
Porque las ideas, al final, no son de nadie. Por eso es tan importante pararte sobre lo que vos creés, y, acá es donde está el quid: no regalar sin pelear tu idea propia.
Porque es lo que faltan, ideas.
Que alguien te diga no, porque sí nomás, sin tener la posibilidad de demostrar si estás en lo cierto, es una buena señal de que tu idea es útil.
Extrañamente, por esas cosas de la vida, y decime si nunca te pasó, te dejan con una sensación de impotencia, que no deja de ser también, la maniobra berreta, que al final mejore, o acomode, la persona a la que se la regalás.
O sea, que una idea, para mucha gente, no sirve de nada. Me refiero a las ideas que se comparten con aquellos que pagan. No me refiero a las ideas que uno da a la gente que quiere, con la que trabaja, etc..., ni a las que utiliza para hacerse la vida más fácil a uno mismo, que ya bastante tiene. Me refiero a aquellos que tienen que competir por la idea. A esos que les garpan por las ideas. Esos que salen a buscar ideas.
"Tu idea no me sirve" me dicen, y al poco tiempo veo como la idea que no les servía empieza a funcionar, e incluso hasta la ves plasmada muchas veces.
En pocas palabras, la idea, si te la roban, es porque no tenías la capacidad de llevarla a cabo; o no conseguiste los medios, ni te asociaste con alguien para poder llevarla a cabo, una idea sin acción no vale nada, y eso es una de las cosas que te llenan más de bronca contra los malos jefes.
No andes por la vida esparciendo ideas que utilizan los que chupan las ideas, ni permitas que te digan que tu idea no sirve.
Más vale mandarlos al carajo, es un camino más solitario, pero te libera de agarrarte úlcera gástrica, inflamación del esófago, arritmias y, sobre todo, la caída del cabello, que no es para nada poco importante.
Quisiera agradecerle enormemente al Sr. Alfredo Ángel Casero la generosa actitud de dejarme compartir sus palabras en mi humilde blog y que explican más que perfectamente lo que le quise decir a mi amiga SZB en esa pequeña charla que tuvimos en la cocina de nuestro lugar de trabajo.
Pedido de autorización: https://twitter.com/VanPluk/status/206224237487329280
Autorización confirmada: https://twitter.com/alfredocasero1/status/206288932185444352
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